El 29 de septiembre de 2010, en la Unión Europea, se reunió el comité de la Cadena Alimenticia y Salud Animal, sección Fitofarmacéutica de productos de protección vegetal junto con investigadores de Alemania, para realizar una evaluación de “los estudios sobre glifosato en los cuales se observaron efectos toxicológicos potenciales al inyectarlo en embriones de gallinas y ranas del 2001”. El Análisis se tuvo en cuenta en la validez de la metodología y su relevancia respecto de las evaluaciones y aplicaciones corrientes como pesticida.
Sobre los estudios se llegó a la conclusión que: “las autoridades alemanas arribaron a la conclusión de que los estudios precedentes fueron realizados bajo condiciones altamente artificiales, extremadamente diferentes respecto de lo que puede llevarse a cabo en circunstancias agronómicas, y resulta sumamente difícil predecir efectos adversos en mamíferos a partir de ellos”. Además, destacaron que: “existe una confiable y exhaustiva base de estudios toxicológicos sobre el glifosato, y los efectos observados no se pusieron de manifiesto en mamíferos ni se evidenciaron epidemiológicamente en humanos”. “Por estas razones, Alemania concluye que los hallazgos de los estudios no ponen en cuestión los actuales niveles de riesgo que la Unión Europea indica para la sustancia, ni a los productos usados en la Unión Europea que contienen esta sustancia y contemplan la salud humana”.
Finalizado el análisis, el 23 de noviembre, el comité reafirmó: “Como consecuencia, la Comisión no considera que exista actualmente un basamento sólido para prohibir o imponer restricciones específicas al uso del glifosato en la Unión Europea”.
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